
Como mera trivialidad, una aventura, tiende más a ser una casualidad, o algo poco frecuente o extraño, de naturaleza arriesgada con profusión de eventos inesperados, por lo que la aventura de ser maestro, debe ser convertida en la travesía de ser maestro pues engloba de mejor manera el trance continuo de direcciones de un punto a otro. De ese modo me permito adentrarme al foro, en primera instancia quizá, y sin demeritar el título, pudiera ser una “aventura” para aquellos docentes universitarios al iniciar nuestro largo y empedrado viaje al mundo de la docencia pues, en honor a quienes hicieron de la docencia, su única forma de vida, no contábamos con las herramientas necesarias para hacerlo, ya que nos preparamos para otro estilo de vida, con actividades multidisciplinarias diferentes, sin embargo por los motivos que cada quien (los que somos universitarios con vidas en la industria) expone, hemos hecho de la docencia nuestro estilo de vida (muchos de nosotros sin dejar de lado nuestra profesión primigenia), con compromiso y dedicación (dato especulado, pues no metería las manos al fuego por los múltiples docentes que [al igual que muchos profesionistas de diferentes áreas] toman este sector sólo como fuente de ingresos) por lo que además de lo que conteníamos en nuestro haber, hemos decidido capacitarnos para hacer frente a la noble y peticionaria labor de la docencia, pero… vayamos un poco más atrás, antes de nuestra digna labor docente; al momento de iniciarla.Si lo vemos tal cual, literalmente, fue durante mucho tiempo una gran aventura pues, sin saber que depararía, o que resultados serían arrojados, decidimos hacer frente a un grupo (el hecho de la incertidumbre no es indicativo de ligereza pues ya se pensaba [aunque sin saber cómo], en obtener ciertos resultados) con un sabor de boca certero de tener (nosotros) muchas lagunas cognitivas, pero aún así en la postura de sabernos capaces de aportar mucho.Después de un tiempo esa aventura se convirtió en un reto emocionante, pues, conforme pasa el tiempo y aplicamos estrategias, vemos resultados diversos, mismos que retomamos para mejora, de forma tal que nuestra gran aventura, se conjuga con ser una travesía pues, hemos descubierto el –qué-, desarrollamos y aprendemos el –cómo- y lo usamos a nuestro favor como un vehículo que logre la transición a distintos puntos, con la seguridad de tener cubiertos los objetivos en el transcurso a dichos puntos.Es verdaderamente satisfactorio iniciar nuestros días con la certeza de llegar a la escuela, y ver los rostros (en el pasado imberbes en su mayoría, en la actualidad fulguran mayor edad ) de nuestros alumnos, con sus múltiples comentarios, entre saludos, preguntas, chascarrillos, etc., incluso antes de registrarnos y acceder a las aulas, esto debe ser sin duda buen augurio pues, denota comodidad del medio en el que se encuentran.Es importante tomar muy en cuenta que lo que hacemos frente a grupo es una planeación manipulada, es decir se planea para tener “todo” (metafóricamente hablando) bajo control, y recibir la respuesta planeada con exactitud, por lo mismo debemos tener en mente que incluso al mejor cazador se le va la liebre y que al mejor pedagogo del pasado (de quienes recibimos tanta teoría a veces ya obsoleta e inservible, pues hay que enmendar lo que postulan, haciendo collages continuos de lo que muchos plantean) se le va el resultado esperado pues, sencillamente estamos trabajando con personas, no con objetos, y esto conlleva a una multiplicidad de acciones, reacciones, comentarios, actitudes. Entonces sí, habremos entendido que es importante el modo de impartir pero igualmente importante es la actitud que tomamos ante lo inesperado (es ese el verdadero sentido de la aventura), y eso en definitiva no es posesión total (ni siquiera cercana) del dominio pedagógico o normalista, tiene que ver con cada uno de nosotros, de nuestra personalidad, madurez, experiencia…Para mí las aventuras de ser maestro, ocurren a diario, en cada grupo, en cada clase, pues lo incierto de ser maestro reside en la respuesta de los alumnos y en no perder nuestra capacidad de asombro, la empatía suele ser herramienta de gran ayuda, aunque por otro lado (sin restar en absoluto el valor inmensurable de la capacitación pedagógica), el grado de compromiso adquirido y de humildad, pues podemos remembrar (no sólo uno, todos tenemos conocimiento de varios) algún docente que abuse de su posición de autoridad, y que en detrimento de sus funciones afecte a terceros, resulta aberrante alguien que mata un animal o que quita injustificadamente la vida a una planta, pero más aberrante aún es quien le extingue las ilusiones a un niño o que mancilla su idiosincrasia.Por eso mismo debe ir de la mano la felicidad de nuestra aventura de ser docente, con la obligación por hacer lo óptimo.
hola profe
ResponderEliminarusted como siempre dando cosas interezantes
buen trabajo
me parece un buen profesor!
espero que siga como siempre porque es un gusto trabajar con usted se merece un gran respeto
ResponderEliminarlo admiro mucho
suerte ! en todo lo que haga
Hola Tona:
ResponderEliminarExcelente trabajo y visualmente divertido.
Clau Berrios
Hola Tono: Me agradó mucho tu presentación, tanto en lo visual como en el contenido. las imágenes son geniales, déjame decirte que la segunda donde están los padres, el hijo y la maestra en dos momentos distintos, me agradó mucho porque refleja mi sentir. En ocasiones me encuentro con padres y alumnos con esa misma actitud, y quizá por ser padres más jóvenes (físicamente) que yo, se envalentonan. T e felicito me agrada mucho como escribes y transmites tu sentir sin máscaras, dejas mucho de la lado el agradar o ir con lo de las mayorías. Hasta pronto.
ResponderEliminarHola compañero:
ResponderEliminarEntre todos los blogs, ya quería ver el tuyo, pues como siempre, tus participaciones están cargadas de información objetiva, crítica de varios aspectos que me hacen reflexionar, déjame te comento que las imágenes están excelentes para cada uno de los temas. Muy bien...
Tahimi Blanco